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lunes, 1 de noviembre de 2021

La muerte y sus respuestas (Yuraima)

 La Muerte y sus respuestas

Peinando con devoción su larga cabellera,

la incrédula María observa frente a sí la imagen de una mujer lisonjera,

una totalmente diferente a la que espera reflejar.


 Perpleja, mentalmente pregunta inquisidora: «¿Quién eres?».

Como si estuviera en otra dimensión,

aún sintiendo la sensación de ser ella misma,

el espejo le muestra rostros que parecen ser de distintas mujeres.


Sorprendida y con antipatía en tono altisonante,

mentalmente lanza otra interrogante:

«¿Quién quiere ver rostros de las miserias o apariencias de otros?».


A lo lejos escuchó roncar,

como cual eco tenebroso en sus tímpanos, una voz pavorosa:

«Lo que pediste te fue reflejado obstinada mujer; nada más, nada menos».

Negada a ello, con soberbia exclamó: «¡Esto no es lo que esperaba!».


Nuevamente, esa voz oscura y misteriosa, con contundencia le refuta:

«Esos, no son más que el reflejo de la mujer que elegiste ser,

dejándote llevar por lo que a tu demandante juicio es lo correcto

y complaciendo las falsas creencias de la humanidad,

perdiste la oportunidad de verte como hoy esperas».


María, con absoluta confianza y altiva, en su mente le contesta: 

«Afortunadamente estoy a tiempo de lograrlo».

A lo que la voz tenebrosa amargamente le contesta:

 «¿Tiempo? Tiempo es con lo que ya no cuentas».


¿Quién eres tú para afirmarlo?

«La muerte irreverente mujer, la muerte».

Llegué antes para evitar que sigas destruyendo las oportunidades venideras.


Justo en ese momento, María cayó en cuenta que la mujer reflejada en el espejo,

no es la María de hoy, sino la que al vivir a la sombra del mundo,

perdió la posibilidad de reencontrarse con la que hubiere querido ser.


La tenebrosa llama su atención:

«Tal vez en otra vida, si la hay, logres vivir».

Culmina diciéndole la Muerte al tiempo que toma de su mano en su duro partir. 


Autora: Yuraima Echenique







La infeliz (Lina Hernández)

 LA INFELIZ

Bailaba nada contenta

y hasta era un poco lenta,

vio un chico sonriente

y entonces le peló el diente.


Este hecho le dio risa,

no tenía ninguna prisa.

Pensó: «tal vez sea buena suerte»

y allí le llegó la muerte…


Aún muerta estaba,

molesta diciendo todo esto apesta.

Rechazó su sepultura,

diciendo: «no está a mi altura».


Al llegar, la recibió un difunto

interesado en el asunto.

Con el ojo que le quedaba, le hizo un guiño

y ella con una mueca, le agradeció el cariño.


Todo a su alrededor era lúgubre y gris,

sabía que era una muerta

pero se sentía FELIZ.


     Autora:  M. Lina Hernández Fuentes



La Parca (Ariel)

 La parca

La parca me anda buscando,

porque dice que ha llegado mi hora,

más anda equivocada porque hace

rato estoy bajo tres metros de tierra.


La parca anda media perdida

porque se me ha enamorado,

olvida los muertos que debe llevar

y andan extraviados por el camino.


Carontes es el que tiene loca

a la pobre parca enamorada,

quién se me ha emborrachado

con una botella de tequila.


Producto de la borrachera

lanza gritos ululantes,

arrastra largas cadenas,

recorre las tumbas a tropezones.


Con semejante alboroto

en medio de la noche, 

despierta a los vecinos del lugar

quienes invocando a todos los santos,

piden a Dios que los proteja de todo mal.


Autor: Ariel






La muerte y el desgraciado (Oscar Rivera, Kcriss)

“La Muerte y el Desgraciado"


Decía segura en voz baja: «no te acerques a mi casa».

La muerte siempre trabaja y de repente te abraza.


Ocúltate mientras puedas para que no te encuentre,

mientras mandes, no te excedas, aunque seas el presidente.


Da un brinquito al otro lado, escucha la voz del pueblo;

no seas tan porfiado o te matará el pecado.


Andá decile a tu mamá, que te dé agua de rosas,

porque a partir de mañana, te cambiarán las cosas.


Abuelito, avarito, si ya estás pensionado,

por favor deja un poquito, pa' los que están empezando.


No te creas inmortal, ve preparando tu bata,

porque ya viene el chacal por tu alma desdichada.


Autor: Óscar Rivera




SIEMPRE QUISE TENER UN HERMANO

Sebastián era el único hijo varón de cuatro hermanos, su infancia estuvo cohibida ya que siempre quiso tener un hermano de su mismo sexo. Él...